
Prepara un esqueleto listo: reconocimiento, alcance inicial, acciones en curso, próxima actualización y canales oficiales. Publica breve y claro, sin adornos grandilocuentes. La precisión mínima, acompañada de tiempos comprometidos, es siempre mejor que el silencio complaciente y corrosivo.

Contar lo que se sabe, sin exponer claves operativas ni datos personales, exige guía y criterio. Explica cómo proteges la información, qué terceros participan y por qué ciertas piezas no se comparten aún. Honestidad y prudencia pueden coexistir sin contradicciones innecesarias.

Anticipa cuestionamientos espinosos sobre dinero perdido, tiempos de restablecimiento, indemnizaciones y fallas humanas. Ten respuestas breves, verificadas y consistentes en todos los canales. Cuando aún no hay certeza, di qué falta para tenerla y cuándo actualizarás nuevamente.